El francés no tiene fronteras. Se habla, se aprende y se vive en los cinco continentes.…
¡Nos lleva mucho más lejos de lo que imaginamos!
Empecé a estudiar francés para abrirme las puertas a la cultura de nuestro país vecino. Cuanto más francés aprendía más interés desarrollaba, tanto así que decidí irme de intercambio a estudiar parte de mi carrera universitaria a Francia. Cada vez somos más internacionales, todos viajamos más y saber hablar francés es mucho más útil de lo que creemos. Es un idioma bonito, elegante, romántico y, definitivamente, más fácil si tu lengua materna es el español.
Decidí aprender francés porque sentía que con inglés no tenía acceso a todas las partes del mundo y también quería destacar en lo profesional con un segundo idioma. Aunque pensemos que todo el mundo sabe inglés, no es así. Sin embargo, con inglés y francés sí te puedes comunicar con la mayor parte del mundo. Gracias a ello, pude trabajar en empresas que buscaban un perfil diferente, plurilingüe, también he vivido y trabajado en Francia y he podido viajar a países de África.